Sueño de una noche de verano

viernes 03 noviembre 2017

El viernes pasado pensé en escribir sobre la situación de Cataluña, y más especificamente sobre sus gobernantes. No lo hice. Creí que escribir el mismo día en el que la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) tuvo lugar era demasiado precipitado y que merecía la pena dejar reposar las ideas, a pesar de que el tema llevase ya semanas en los medios de comunicación. Días después, sigo pensando lo mismo que aquel viernes.

No sé cómo calificar todo lo acontecido en nuestra vecina Cataluña en el último mes, aunque hay varios adjetivos y sustantivos frecuentemente utilizados en televisión, prensa y radio que se ajustan bastante en su descripción: kafkiano, surrealista, vodevil, sainete, drama, comedia,...

Personalmente, el viernes, mientras veía en la televisión la sesión del parlamento catalán en la que se proclamó la DUI como resultado de una interesante votación, pensaba en la comedia de Shakespeare, Sueño de una noche de verano. La cadena de despropósitos iniciada el 1 de octubre continuaba a toda velocidad, y lo que ayer parecía ser "lo último", se superaba al día siguiente. "Todo es susceptible de empeorar" parecía ser el leitmotiv* de los integrantes del Parlamento y sus sucesivas actuaciones, que todos presenciabamos con atención en la televisión. 

También me acordé de la votación tras la que Pedro Sanchez perdió el control del PSOE, para recuperarlo meses después. En aquel momento, en el parlamento socialista (la sede de Ferraz) también parecía que todo valía para alcanzar los deseos de los protagonistas: reglamento, urnas, votos, votantes, papeletas,....elementos flexibles que se adaptan según las necesidades del momento.

Curioso: los que más veces pronuncian la palabra democracia y más veces la piden y reclaman, son aquellos más flexibles en la interpretación de leyes y normas que la regulan. Es ciertamente singular que alguien que ostenta un cargo institucional o es miembro elegido democráticamente de un parlamento, lugar en el que se legislan y aprueban las leyes que rigen la convivencia "democrática" de los ciudadanos, decida pasarse por el arco del triunfo estas leyes cuando le conviene.

Y aún hay más.... Cuando el poder judicial entra al trapo reclamando la obediencia y respeto a la legislación e inicia las diligencias ordinarias que se siguen contra cualquier ciudadano "desobediente", (lo cual es su trabajo de acuerdo al reparto de poderes de la Carta Magna), estos demócratas flexibles gritan la falta de "DEMOCRACIA" y de "LIBERTAD". Sí, democracia y libertad con mayúsculas, aunque los ciudadanos de a pie entendemos que lo que realmente quieren decir es "IMPUNIDAD", justo lo contrario de lo que esas palabras significan. 

Y no nos engañemos, aquí los únicos que faltan son el sentido y la cordura, el famoso "seny" catalán, que se ha quedado atrás, olvidado. 

Sueño de una noche de verano es una comedia. Después de todos los despropósitos que en ella tienen lugar, hay un final feliz, como corresponde al género literario. Lo que pasa en Cataluña no. De momento, podemos decir que es una tragicomedia, y esperemos que se quede ahí y no termine en tragedia. Porque aquí los protagonistas han transmitido su locura a los ciudadanos, sacándoles a las calles, revolviendo familias y empresas. Y esa masa ciudadana exaltada*, es difícil de controlar y apaciguar, con o sin 155. 

Para finalizar, me gustaría recordar una frase de Jean Paul Sartre: "Mi libertad termina donde empieza la de los demás". 

Buen fin de semana.


*RAE:

  • leitmotiv: 2. Motivo central o asunto que se repite, especialmente en una obra literaria o cinematográfica.
  • exaltar: 3. Aumentar o avivar un sentimiento (alegría, indignación, entusiasmo).






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