Conciliación

miércoles 25 octubre 2017

Real Academia Española:
Conciliación: 1. f. Acción y efecto de conciliar. 
Conciliar: 2. tr. Hacer compatibles dos o más cosas. Conciliar la vida laboral y la vida familiar.

He querido comenzar esta entrada definiendo la palabra "conciliación". Es un sustantivo femenino: la conciliación. ¿Tendrá que ver el género del sustantivo con el hecho de que en la práctica quienes concilian en las parejas heterosexuales son las mujeres? Nunca he oído ninguna referencia a esta posibilidad en la multitud de articulos, charlas y discursos e incluso leyes relativas a este tema. Sí he encontrado multitud de referencias a dos teorías:

  • la mujer concilia porque cobra menos que el hombre.
  • la mujer concilia por una razón genética-cultural: la "tradición".
Discrepo de ambas. Yo creo que la mujer concilia porque ella entiende que no le queda más remedio, del mismo modo que creo que las políticas de conciciliación existentes (las legales) son inútiles para una gran cantidad de mujeres. Pero vayamos por partes.

Parte 1: Hace un par de años, hablaba con un hombre acerca de la duración de la baja por maternidad. Tanto su mujer como yo habíamos vuelto al trabajo a las seis semanas de dar a luz. Lo habíamos hecho porque a ambas nos gustaba trabajar, teníamos puestos directivos, y queriamos seguir con nuestra vida profesional. En ninguno de los casos la empresa presionó para que fuese así, sino que se trató para ambas de una decisión puramente personal.

Este hombre me contaba que los primeros meses, su mujer y él se turnaban los biberones de la noche, para acabar dándolos siempre su mujer. La razón que ella adujo, es que él lo hacía de mala gana, quejándose y con mala actitud. La entendí perfectamente.

La mayoría de las mujeres tenemos ese espíritu de sacrificio que nos hace capaces de levantarnos a las tres de mañana al oír los lloros de nuestros hijos para darles su biberón, y hacerlo con todo el amor y cariño posible, a pesar de estar desquiciadas por no dormir más tres o cuatro horas al día (y discontinuas). Y además, la mayoría y especialmente aquellas que somos hiperperfeccionistas, nos permitimos la displicencia de pensar que por eso somos mejores que el padre de la criatura y debemos de hacerlo nosotras y no ellos. No sé si somos mejores, pero algo tontas seguro. Nosotras mismas nos vamos cargando la mochila sobre nuestras espaldas, porque todo lo hacemos mejor....

Parte 2: Luego llega ese momento en el que por fin nos damos cuenta de que no podemos con todo. Esto no le pasa a los hombres, ya que como ellos no lo hacen bien, no tienen las mismas responsabilidades con los hijos. Ya nos hemos encargado nosotras de que así sea. Así que necesitamos "conciliar": reducción de jornada y fin de la carrera profesional.

¿Por qué digo esto? Porque salvo contadas excepciones, en la mayoría de las empresas la conciliación se limita a la reducción de jornada, sin más. Algo perfectamente válido en determinados puestos. Ahora bien, si tienes un puesto directivo, puedes darte por acabada: bien porque desaparezcas poco a poco del organigrama, o bien porque acabes desquiciada y quemada de trabajar en casa, atender llamadas telefónicas e e-mails,....a sabiendas de que te han reducido el sueldo porque teóricamente, trabajas menos horas que los demás.

Sólo si tienes a tu familia (madre, suegra) permanentemente en casa, o si tienes un puesto directivo de verdad, de esos en los que te pagan lo suficiente para tener ayuda doméstica a tiempo completo y una casa lo suficientemente grande para que no sólo quepáis la familia sino también la ayuda doméstica, podrás sacar todo adelante. 

Y aquí va un caso práctico: A una directiva de una importante empresa nacional, con un niño de un año de edad, se le ofrece un nuevo puesto con una susatncial mejora salarial, que incluye traslado de domicilio a una ciudad donde ella no tiene familia. El matrimonio acuerda que ella aceptará la oferta, y viajará todas las semanas del domicilio familar a la ciudad donde desempeñará el nuevo puesto (viajará en avión, vuelo de 1 hora de duración, ya que por la distancia no hay otra opción posible). El marido se quedará mientras tanto con el niño, pedirá un traslado, y aproximadamente en un año se producirá el reagrupamiento familiar.

La directiva plantea a la empresa dos opciones para poder "conciliar" durante el año que tarde el marido en conseguir el tralado: poder trabajar desde casa un día a la semana, o flexibilidad de horario para viajar el lunes por la mañana y poder estar de regreso en su domicilio familiar los viernes por la tarde.

La historia acaba con la directiva compuesta y sin puesto. Y sí, creanme, era posible trabajar un día a la semana desde casa, e incluso más de un día ya puestos a ello. La mayoría de sus colaboradores residían en lugares dispares del mundo: Japón, EE.UU., Sudamérica,...por lo que la necesidad de que ella estuviese en una oficina de ocho a ocho era puramente anecdótica, ya que la interacción con su equipo tendría lugar preferentemente a través de e-mail, teléfono y videoconferencia. Herramientas de trabajo que hoy en día tenemos todos a nuestro alcance, ella incluida al serle facilitadas por la empresa.

Aunque la Parte 1 es de aplicación exclusiva a las mujeres, debo aclarar que la Parte 2 es aplicable tanto a mujeres como a hombres. Aquellos que osen "conciliar"...ya saben lo que le espera. 

Y para terminar, sí, sé que hay empresas que sí permiten conciliar, que facilitan la vida sin exigir reducciones de jornada y disminución de salarios a cambio, y permiten a sus directivos tener familia entre semana. Pero son las menos. Aún estamos muy lejos de poder decir con la boca grande que las empresas en España "concilian". 








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